Este fin de semana ha sido muy especial para mí... me fui a trabajar a un retiro de mi comunidad, un retiro para adolescentes (tanto para chicos como chicas). Ya había tenido oportunidad de trabajar anteriormente ya sea llevando un grupo o dando charlas, pues bien en esta oportunidad daría una charla nuevamente. Sería un tema con respecto a la aceptación física... era curioso porque es un tema del que yo aún no tengo superado por completo... muchas veces me cuesta aceptarme como soy, soy muy crítico conmigo mismo, veo defectos que nadie más los nota... al punto de 'bajonearme' (deprimirme) por ello.
Siguiendo, para ser sincero en los últimos días previos al retiro, había empezado a dudar... hacía tanto tiempo que no daba una charla que me sentía algo desgastado y no sabía cómo lo iba a hacer (dudaba si lo haría bien o los aburriría)... pero de algo estaba seguro, que pese a mis nervios y todas las cosas que tenía en la cabeza, yo iría y hablaría en frente de todos ellos. Quería hacerlo... quería ser ese grano de esperanza para aquella persona que esté pasando lo mismo que yo (aunque yo aún no estuviese con mi autoestima completamente superada).
Llegó el viernes y fui para la casa de retiros... a mí me tocaba hablar el sábado en la mañana, por lo que no era necesario que estuviese allí tan temprano. Resultaron ser 704 adolescentes (entre mujeres y hombres) divididos en grupos de 5 de solo chicos o solo chicas llevado por una persona. Hablar ante 700 personas más 140 personas quienes eran los que dirigían cada grupo, asustaría a cualquiera... pero, en ese momento, para mí fue una gran bendición. Llego el sábado en la mañana... levantaron a los chicos a las 5.30 de la mañana... pero yo estaba dormido en otro lugar. Dormí en el cuarto para servidores (los que han ido para trabajar) y había pedido a uno de ahí que me 'pasara la voz' (despertara) pues tengo sueño profundo, pero esta persona nunca me 'pasó la voz' y, según me contaron, estuvieron buscándome por todos los lados ese día.
Llegué a levantarme a las 6am y tuve que ir corriendo a conducción, pues nos iban a hacer una pequeña oración. La vez anterior me tocó empezar a las 8 de la mañana, pero esta vez me hicieron empezar a las 7 en punto. Yo, con todos los nervios del mundo, me paré en frente y empecé... fue muy bonito porque me permití contar cosas muy profundas. Cuando terminé de dar el tema y bajé del estrado, los servidores empezaron a felicitarme diciéndome que lo había hecho muy, pero muy bien... mas yo hacía caso omiso a los que ellos decían, pues no estaba allí para vanagloriarme sino para reflejar a Dios en mí. Esa noche, un chico se me acercó y me abrazó fuerte diciéndome "gracias porque el tema que diste me ayudó bastante"... y para mí, esas palabras fueron más que suficiente.
Fue un retiro muy bonito, la verdad no quería que acabe. Y con respecto a mis propios problemas de autoestima recibí una respuesta del mismo Dios... pues él hizo que de mi boca saliera esta frase: "si tú le pides a Dios ayuda para aceptarte porque quieres ir a un lugar y creerte mejor que otra persona, ni se lo pidas... porque así Dios nunca te la va a dar". Yo no tenía planeado decir esto, simplemente salió... comprendí entonces el por qué aún tengo problemas... a veces pido sentirme bien porque quiero sentirme superior a otras personas y ese no es el camino... entendí que primero he de cambiar ese pensamiento para así poder aprender a aceptarme de una manera sana y no malsana.
"Abre mis ojos quiero ver a Cristo"
(Grupo Maranatha)









